Eso que no te han dicho

Escribí esto a un amigo. Creo que dice mucho del día de hoy. Lo guardaré por aquí.

 

Esta vez me quedé pensando mucho… ni siquiera sé como explicarlo, pero fue bueno. Siempre es bueno ver como otros leen tu camino, y esta vez por una pregunta que hice pude ver como me ven… si fuera una lectura lejos de la realidad, sería muy fácil desecharla, pero cuando ves de alguna manera lo que ven, te causa una sensación extraña de dolor… es como un “sí, yo también lo puedo ver” que te da en algún lugar sensible, ahí en el fondo.

Cuando regresé venía pensando que hay algo que nadie te dice cuando haces una conversión; que la transformación duele, “que cambiar de estrella” (no sé si te he hablado de esto) tiene el costo de mirar a la estrella donde estuviste y saber que ya no sos de ahí, y mirar la estrella donde estás, y tampoco sentirte completamente parte de aquí… hoy sentí ese tipo de dolor.

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Ni usté ni yo

Y cuando ya se acababan las palabras, como si le fuera revelado,

volviendo de sí, le dijo:

Yo creo que usté se hizo una ilusión y yo un prejuicio.

Finalmente,

ni usté con la ilusión pudo verme,

ni yo con el prejuicio pude verla.

No pudimos conocernos.

 

Contratexto de las bienaventuranzas /Mt 5:3-12

“Dichosos los de espíritu orgulloso, porque tienen un reino propio que imponer a otros.

Dichosos los exitosos, porque no necesitan consuelo de nada, ni de nadie.

Dichosos los soberbios, porque en su ambición serán los dueños de la tierra.

Dichosos los corruptos, porque serán otros los que tengan hambre y sed.

Dichosos los inclementes, porque desconocen el sufrimiento y el dolor de otros, incluyendo el suyo.

Dichosos los que no distinguen la pureza, porque encontrarán sus dioses en toda clase de placeres.

Dichosos los que hacen la guerra, porque serán llamados héroes, y serán como los dioses.

Dichosos los que persiguen a otros por sus propias causas justas, ellos ya establecieron su reino y gobierno.

Dichosos serán cuando los alaben y los sigan, y digan de ustedes todo género de cosas buenas, genuinamente, por sus causas.

Regocíjense y alégrense, porque ya tienen la gran recompensa de lograr lo que más les importa, así siguieron a otros que fueron antes que ustedes.”

¿Qué será?

Hace mucho frío esta noche,

el sol furioso en el día.

Tengo arena

de este desierto en los ojos.

 

Solíamos reír cuando la luz

se colaba entre las ramas

con la frescura de aquella esperanza.

¿Hace cuánto que vimos un árbol?

 

¿Que será de tu pueblo

sin tu sombra en el día

y tu fuego en las noches?

 

Entre el mar y la espada

¿Quién puede trazar esperanzas?

 

¿Qué será de nosotros

si no partes el mar

de nuestras dudas y certezas?

 

Quiero mirar en las estrellas

de esta noche

la alegría aquella

que nos daba tu promesa.

 

Que mientras los vientos

azotan nuestras lanchas

tú nos confias un arca.

¡Vengan! Nos llamas

caminando sobre el agua.

 

¿Quién puede dar un paso más

entre las olas y el viento?

 

¿Qué será de nosotros sino

extiendes tu mano y nos salvas?

 

¿Qué será de nosotros

sin tus palabras de vida?

 

¿Qué será?

¿Qué será Señor de nosotros

sin tu presencia en la historia?

¿Qué será?

 

 

Qué será Señor?

31 de diciembre 2013

Un día como hoy, escribí esto.

Estos días son así, talvez el corazón se pone más sensible, talvez al cerrar el ciclo se acumulan sentimientos, talvez son muchos eventos importantes en unos pocos días, talvez es un momento que nos da la sensación de que se enfrentan el pasado y el futuro más que nunca…

Y así, flotando entre tantas cosas en la mente y el corazón, en medio de la algarabía de los pensamientos hago silencio, silencio…

Y me encuentro deshilando un pensamiento…

La vida podría explicarse muy bien como un caos armónico, una explosión ordenada, un juego pirotécnico calculado con precisión en sus colores, y su forma. La vida es, y ahora mismo está sucediendo, mientras escribo hay miles de acontecimientos complejos por cada rincón, a fuera en el mundo y dentro en mi mundo, en el tuyo. Cada tecla que marco para completar una palabra es energía.

Es increíble que estés leyendo ahora y podas entender lo que hace solo un momento era un pensamiento, como los muchos pensamientos que tenemos, a cada momento.

La vida es un milagro constante porque nuestro cuerpo es frágil, es muy fácil morir. Pero vivimos ahora y esto es un regalo.

Hace poco nuestra sociedad celebró un acontecimiento realmente asombroso, único y milagroso. Muchos, aunque celebran no lo recuerdan, no lo asimilan, no les importa, como tantas otras cosas que son importantes. Hoy, a pocas horas de recibir el inicio de un nuevo año quiero recordar nuevamente ese acontecimiento, el nacimiento de Jesús en la tierra, el Hijo de Dios en un cuerpo mortal, frágil, introduciéndose a la vida de la humanidad. Si la vida por sí misma es un milagro y un regalo ¿cómo podemos clasificar este acontecimiento?

Tienen que acecharnos las preguntas, tienen que abordarnos los pensamientos al respecto, no deberíamos pasar la vida sin resolver el misterio de su venida, sin aclarar el significado de su nacimiento para la humanidad…

La vida es, y ahora mismo está sucediendo y mientras escribo y vos lees, ahora, en este preciso momento, hay cosas que están pasando movidas por la misma fuerza de aquel que se hizo humano una vez. Talvez su vida y su muerte tienen un significado para todo lo que tiene vida en la tierra y en el cielo.

Talvez incluso la llegada de un año más, tiene un sentido más amplio y verdadero en el marco de esta buena noticia que ha recorrido los años de historia para llegar a nosotros y a cada vida en particular, y ¿Qué tal si sus palabras diciendo que – vino a dar vida y vida en abundancia- podrían contener la esencia de una vida que hasta hoy hemos dejado pasar? Después de todo, sus palabras fueron para los que ya tenían vida ¿es que acaso hay otra vida?

Quizá si exploramos y profundizamos más en su mensaje nos encontremos que tiene que ver con nosotros y con lo más cotidiano de nuestra vida.

Hoy, que generalmente es un día de reflexión porque termina la vuelta al sol y comienza de nuevo, quiero recordarte a vos que te animaste a leer hasta acá, que Jesús no es una historia bonita de un tiempo remoto, Jesús es un presente continuo que tiene que ver con este momento, con cada momento, que Él es en todo, como todo es en Él, y por lo tanto la esencia de nosotros está en Él. Entonces este caos armónico, esta explosión ordenada tiene su origen y fin en él.

Pequeña audaz 

Había visto lo suficiente como para saber que los niños eran muy tímidos en esa aldea.
Pero ella no, se quedó en el camino y me miró fijamente. 
Hola- me dijo cuando me iba acercando.
Hola- respondí, sorprendido de su voz firme y su actitud. 
¿A dónde vas? Preguntó
Voy camino a puerta del cielo, y luego a la plaza, me dijeron que ahí venden comida. Es por aquí ¿verdad? 
Si, es por ahí, recto, señaló.
¿Cómo te llamas? le pregunté.
Marisbela
¿Marisbela? 
Si, me dijo.
Yo soy Jhonny.
Vi que su mamá la observaba, me sonrió. Sospeché que su mamá sabía que su hija es audaz. 
Adiós Marisbela dije, 

adiós respondió, aunque para mí se quedó más tiempo, la llevé en mi mente y quise retratar nuestro encuentro en palabras para no olvidarla.
3 de agosto 2017 

-Caminando por la Aldea Tiucoyg-

Me cuesta mucho seguirte Jesús,

tus pasos ágiles, 

tan libres del peso de esta humanidad.

Tú dices que puedo caminar sobre el agua, 

me dices que vaya,

pero la verdad es que los vientos y las olas,

son más fuertes que mi fe en ti.

Yo te puedo ver,

¡Pero es que mis pies se hunden!
No puedo comprender por qué me dices que tengo que dar la otra mejilla. 

No se distinguir cuando es momento de tirar las mesas del templo porque lo han profanado. No sé cuando deben pagar ojo por ojo y diente por diente los injustos, y cuando debo dar hasta el abrigo si solo me piden la camisa. 

¿Sabes lo difícil que ha sido para mí andar con dos ojos que se inclinan a caer? 

¿Con pies que se apresuran a hacer el mal? 

¿Con manos fuertes, ágiles para hacer maldad? 
No puedo con tus palabras Jesús, me hacen llorar. 
¿Cómo se supone que uno puede vivir con palabras de vida y al mismo tiempo llevando en uno mismo las contradicciones de una naturaleza que se inclina por los caminos de muerte? 
¿Cómo puedes decir que soy luz del mundo cuando puedo palpar mi oscuridad? 

¿Cómo puedes decir que soy sal del mundo, si el sabor de mi vida a veces no pasa de lo agrio a lo  incipido? 
¿Quién eres tú Jesús de Nazaret?