Abrazar

Llega un momento donde no bastan las palabras, aunque sean bien articuladas, aunque se hayan tomado el tiempo para construirlas con belleza, y uno puede entrar a mundos extraordinarios y oraciones que tienen la capacidad de abrazar corazones, pensamientos que saben como llegar a las profundidades del alma, ahí donde se transforman en ideales, en sueños, en velas que empujan acciones.

Pero hay momentos donde las palabras solo son palabras. No sé qué es exactamente, tal vez es uno el que ha dejado de creer, entonces no es problema de las palabras sino de uno, que ha escuchado tantas palabras. Que ha visto desfilar las mejores construcciones, las mejores historias. ¿No te pasa que has abrazado una que otra palabra tan fuertemente que te fuiste por momentos? ¿No te pasaba que antes leías algo y llorabas?

¿Te pasó alguna vez que no quisiste decir una palabra porque tenías miedo de gastarla? ¿O que te dijeron algo y el eco duró muchos días? O te lo escribieron y no podías creértelo, y leías una y otra vez, ¿recordas?

¿Alguna vez soñaste que alguien te decía esa palabra? O pues, va, seguro te pasó algo así; ¿No es cierto que su nombre llegó a ser tu palabra favorita? Esa necesidad de escribir su nombre junto al tuyo, o de escribir su inicial, esa letra maravillosa que se vinculaba tan estrechamente con el sonido de su voz, o su mirada, o el color de su piel.

¡Santos cielos! Cuando uno hace esos códigos, esas palabras que solo tienen un significado para ella y vos.

O ese montón de palabras en el silencio.

¿Me explico?
¿Qué sentido tienen las palabras ahora?
Llega un momento donde no bastan las palabras.

Mira, yo también deseo que un día te rebasen los sentires en el pecho, tanto que trates de explicarte y no encontrés la manera.

Es que saber, saber qué ondas con todo esto. Eso es, ya cuando uno se siente perdido lo mejor es el silencio. Uno aprende a resignificar las palabras en silencio.

Ah si, cuando ya no bastan las palabras hay que irse, porque pues, ya se dijo todo. ¿Qué más da?  Si, resignificar las palabras.

Por eso te digo, quizá llega un momento en que hacer en silencio sea la palabra mas sensata, la más justa, a veces callar es lo que hay que decir con la vida entera.
Que esas dos palabras sagradas también se dicen en silencio, con ese mero hecho de irse, de adelantarse la retirada para darle lugar al amor que ha de ser sin uno.

¿Me entendes?
Ya pues, como te dije, llega un momento donde no bastan las palabras.

Cuando la mires abrazala, y cuando me mires ido, en silencio, abrazame, esto será tu gran verso en este poema.

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Frente al aborto

Ante todo esto: “Yo no puedo hacer que no querrás abortar alguna vez, no puedo imponerte mis credos, y mucho menos juzgarte por querer hacerlo.

Pero si te puedo asegurar, como hombre que soy, que lucharé con todo lo que soy, contra mi propia humanidad, contra mis impulsos, que jamás contribuiré con un aborto.

Que no pondré a una mujer en esa situación, que cuidaré y respetaré; respetaré su cuerpo, la cuidaré de mí con honestidad y dominio propio, con prudencia, y en última instancia, que no abortaré primero.”

Pensando que somos estas nuevas masculinidades…

Memoria de un día en el EFO

Vivo entre la agitación de mi mundo interno, y mi realidad externa. Adentro hay un tipo egoísta siendo enfrentado con los valores de un reino. Afuera la tragedia humana intentando ser sociedad bajo el manto de una bandera -democrática-;  buena representación  del más grande estandarte en el actuar de todos, el ego.

Estamos en un tiempo donde las personas  no creen que haya más verdad que la que conviene.

Así estamos en el Encuentro de Formación de Obreros (EFO) en Panamá, en medio de tantas realidades duras en Latinoamérica, estudiando y capacitándonos en la verdad del evangelio del amor, nuestro llamado, motivación  y tarea: queremos discernir nuestra vocación de servicio, profundizamos en el efecto de la Palabra en medio nuestro, estamos siendo desafiados a ir con plena convicción a nuestros campos de misión en forma de comunidades que porten Palabra que transforma individual y colectivamente.

Esta semana ha sido intensa, porque no es fácil escuchar a Pablo proponiéndonos ser esclavos de Jesús, dispuestos a asumir los sufrimientos de la cruz, no es fácil en la lucha con uno mismo ¿me explico?…

Uno tiene que ser realmente libre, muy libre para amar como Jesús, tan decidida y activamente, solo su palabra puede hacer eso en nosotros y nuestros estudiantes.

¿Qué significa que 45 jóvenes estén en un espacio de formación integral de la palabra en un contexto como Latinoamérica?
¿Qué significa esto para mí?
Lo estoy descubriendo, y solo sé que está  siendo determinante en este caminar con Dios.

Eso que no te han dicho

Escribí esto a un amigo. Creo que dice mucho del día de hoy. Lo guardaré por aquí.

 

Esta vez me quedé pensando mucho… ni siquiera sé como explicarlo, pero fue bueno. Siempre es bueno ver como otros leen tu camino, y esta vez por una pregunta que hice pude ver como me ven… si fuera una lectura lejos de la realidad, sería muy fácil desecharla, pero cuando ves de alguna manera lo que ven, te causa una sensación extraña de dolor… es como un “sí, yo también lo puedo ver” que te da en algún lugar sensible, ahí en el fondo.

Cuando regresé venía pensando que hay algo que nadie te dice cuando haces una conversión; que la transformación duele, “que cambiar de estrella” (no sé si te he hablado de esto) tiene el costo de mirar a la estrella donde estuviste y saber que ya no sos de ahí, y mirar la estrella donde estás, y tampoco sentirte completamente parte de aquí… hoy sentí ese tipo de dolor.

Ni usté ni yo

Y cuando ya se acababan las palabras, como si le fuera revelado,

volviendo de sí, le dijo:

Yo creo que usté se hizo una ilusión y yo un prejuicio.

Finalmente,

ni usté con la ilusión pudo verme,

ni yo con el prejuicio pude verla.

No pudimos conocernos.

 

Contratexto de las bienaventuranzas /Mt 5:3-12

“Dichosos los de espíritu orgulloso, porque tienen un reino propio que imponer a otros.

Dichosos los exitosos, porque no necesitan consuelo de nada, ni de nadie.

Dichosos los soberbios, porque en su ambición serán los dueños de la tierra.

Dichosos los corruptos, porque serán otros los que tengan hambre y sed.

Dichosos los inclementes, porque desconocen el sufrimiento y el dolor de otros, incluyendo el suyo.

Dichosos los que no distinguen la pureza, porque encontrarán sus dioses en toda clase de placeres.

Dichosos los que hacen la guerra, porque serán llamados héroes, y serán como los dioses.

Dichosos los que persiguen a otros por sus propias causas justas, ellos ya establecieron su reino y gobierno.

Dichosos serán cuando los alaben y los sigan, y digan de ustedes todo género de cosas buenas, genuinamente, por sus causas.

Regocíjense y alégrense, porque ya tienen la gran recompensa de lograr lo que más les importa, así siguieron a otros que fueron antes que ustedes.”

¿Qué será?

Hace mucho frío esta noche,

el sol furioso en el día.

Tengo arena

de este desierto en los ojos.

 

Solíamos reír cuando la luz

se colaba entre las ramas

con la frescura de aquella esperanza.

¿Hace cuánto que vimos un árbol?

 

¿Que será de tu pueblo

sin tu sombra en el día

y tu fuego en las noches?

 

Entre el mar y la espada

¿Quién puede trazar esperanzas?

 

¿Qué será de nosotros

si no partes el mar

de nuestras dudas y certezas?

 

Quiero mirar en las estrellas

de esta noche

la alegría aquella

que nos daba tu promesa.

 

Que mientras los vientos

azotan nuestras lanchas

tú nos confias un arca.

¡Vengan! Nos llamas

caminando sobre el agua.

 

¿Quién puede dar un paso más

entre las olas y el viento?

 

¿Qué será de nosotros sino

extiendes tu mano y nos salvas?

 

¿Qué será de nosotros

sin tus palabras de vida?

 

¿Qué será?

¿Qué será Señor de nosotros

sin tu presencia en la historia?

¿Qué será?

 

 

Qué será Señor?