Memoria de un día en el EFO

Vivo entre la agitación de mi mundo interno, y mi realidad externa. Adentro hay un tipo egoísta siendo enfrentado con los valores de un reino. Afuera la tragedia humana intentando ser sociedad bajo el manto de una bandera -democrática-;  buena representación  del más grande estandarte en el actuar de todos, el ego.

Estamos en un tiempo donde las personas  no creen que haya más verdad que la que conviene.

Así estamos en el Encuentro de Formación de Obreros (EFO) en Panamá, en medio de tantas realidades duras en Latinoamérica, estudiando y capacitándonos en la verdad del evangelio del amor, nuestro llamado, motivación  y tarea: queremos discernir nuestra vocación de servicio, profundizamos en el efecto de la Palabra en medio nuestro, estamos siendo desafiados a ir con plena convicción a nuestros campos de misión en forma de comunidades que porten Palabra que transforma individual y colectivamente.

Esta semana ha sido intensa, porque no es fácil escuchar a Pablo proponiéndonos ser esclavos de Jesús, dispuestos a asumir los sufrimientos de la cruz, no es fácil en la lucha con uno mismo ¿me explico?…

Uno tiene que ser realmente libre, muy libre para amar como Jesús, tan decidida y activamente, solo su palabra puede hacer eso en nosotros y nuestros estudiantes.

¿Qué significa que 45 jóvenes estén en un espacio de formación integral de la palabra en un contexto como Latinoamérica?
¿Qué significa esto para mí?
Lo estoy descubriendo, y solo sé que está  siendo determinante en este caminar con Dios.

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Eso que no te han dicho

Escribí esto a un amigo. Creo que dice mucho del día de hoy. Lo guardaré por aquí.

 

Esta vez me quedé pensando mucho… ni siquiera sé como explicarlo, pero fue bueno. Siempre es bueno ver como otros leen tu camino, y esta vez por una pregunta que hice pude ver como me ven… si fuera una lectura lejos de la realidad, sería muy fácil desecharla, pero cuando ves de alguna manera lo que ven, te causa una sensación extraña de dolor… es como un “sí, yo también lo puedo ver” que te da en algún lugar sensible, ahí en el fondo.

Cuando regresé venía pensando que hay algo que nadie te dice cuando haces una conversión; que la transformación duele, “que cambiar de estrella” (no sé si te he hablado de esto) tiene el costo de mirar a la estrella donde estuviste y saber que ya no sos de ahí, y mirar la estrella donde estás, y tampoco sentirte completamente parte de aquí… hoy sentí ese tipo de dolor.

Ni usté ni yo

Y cuando ya se acababan las palabras, como si le fuera revelado,

volviendo de sí, le dijo:

Yo creo que usté se hizo una ilusión y yo un prejuicio.

Finalmente,

ni usté con la ilusión pudo verme,

ni yo con el prejuicio pude verla.

No pudimos conocernos.

 

Contratexto de las bienaventuranzas /Mt 5:3-12

“Dichosos los de espíritu orgulloso, porque tienen un reino propio que imponer a otros.

Dichosos los exitosos, porque no necesitan consuelo de nada, ni de nadie.

Dichosos los soberbios, porque en su ambición serán los dueños de la tierra.

Dichosos los corruptos, porque serán otros los que tengan hambre y sed.

Dichosos los inclementes, porque desconocen el sufrimiento y el dolor de otros, incluyendo el suyo.

Dichosos los que no distinguen la pureza, porque encontrarán sus dioses en toda clase de placeres.

Dichosos los que hacen la guerra, porque serán llamados héroes, y serán como los dioses.

Dichosos los que persiguen a otros por sus propias causas justas, ellos ya establecieron su reino y gobierno.

Dichosos serán cuando los alaben y los sigan, y digan de ustedes todo género de cosas buenas, genuinamente, por sus causas.

Regocíjense y alégrense, porque ya tienen la gran recompensa de lograr lo que más les importa, así siguieron a otros que fueron antes que ustedes.”

¿Qué será?

Hace mucho frío esta noche,

el sol furioso en el día.

Tengo arena

de este desierto en los ojos.

 

Solíamos reír cuando la luz

se colaba entre las ramas

con la frescura de aquella esperanza.

¿Hace cuánto que vimos un árbol?

 

¿Que será de tu pueblo

sin tu sombra en el día

y tu fuego en las noches?

 

Entre el mar y la espada

¿Quién puede trazar esperanzas?

 

¿Qué será de nosotros

si no partes el mar

de nuestras dudas y certezas?

 

Quiero mirar en las estrellas

de esta noche

la alegría aquella

que nos daba tu promesa.

 

Que mientras los vientos

azotan nuestras lanchas

tú nos confias un arca.

¡Vengan! Nos llamas

caminando sobre el agua.

 

¿Quién puede dar un paso más

entre las olas y el viento?

 

¿Qué será de nosotros sino

extiendes tu mano y nos salvas?

 

¿Qué será de nosotros

sin tus palabras de vida?

 

¿Qué será?

¿Qué será Señor de nosotros

sin tu presencia en la historia?

¿Qué será?

 

 

Qué será Señor?

31 de diciembre 2013

Un día como hoy, escribí esto.

Estos días son así, talvez el corazón se pone más sensible, talvez al cerrar el ciclo se acumulan sentimientos, talvez son muchos eventos importantes en unos pocos días, talvez es un momento que nos da la sensación de que se enfrentan el pasado y el futuro más que nunca…

Y así, flotando entre tantas cosas en la mente y el corazón, en medio de la algarabía de los pensamientos hago silencio, silencio…

Y me encuentro deshilando un pensamiento…

La vida podría explicarse muy bien como un caos armónico, una explosión ordenada, un juego pirotécnico calculado con precisión en sus colores, y su forma. La vida es, y ahora mismo está sucediendo, mientras escribo hay miles de acontecimientos complejos por cada rincón, a fuera en el mundo y dentro en mi mundo, en el tuyo. Cada tecla que marco para completar una palabra es energía.

Es increíble que estés leyendo ahora y podas entender lo que hace solo un momento era un pensamiento, como los muchos pensamientos que tenemos, a cada momento.

La vida es un milagro constante porque nuestro cuerpo es frágil, es muy fácil morir. Pero vivimos ahora y esto es un regalo.

Hace poco nuestra sociedad celebró un acontecimiento realmente asombroso, único y milagroso. Muchos, aunque celebran no lo recuerdan, no lo asimilan, no les importa, como tantas otras cosas que son importantes. Hoy, a pocas horas de recibir el inicio de un nuevo año quiero recordar nuevamente ese acontecimiento, el nacimiento de Jesús en la tierra, el Hijo de Dios en un cuerpo mortal, frágil, introduciéndose a la vida de la humanidad. Si la vida por sí misma es un milagro y un regalo ¿cómo podemos clasificar este acontecimiento?

Tienen que acecharnos las preguntas, tienen que abordarnos los pensamientos al respecto, no deberíamos pasar la vida sin resolver el misterio de su venida, sin aclarar el significado de su nacimiento para la humanidad…

La vida es, y ahora mismo está sucediendo y mientras escribo y vos lees, ahora, en este preciso momento, hay cosas que están pasando movidas por la misma fuerza de aquel que se hizo humano una vez. Talvez su vida y su muerte tienen un significado para todo lo que tiene vida en la tierra y en el cielo.

Talvez incluso la llegada de un año más, tiene un sentido más amplio y verdadero en el marco de esta buena noticia que ha recorrido los años de historia para llegar a nosotros y a cada vida en particular, y ¿Qué tal si sus palabras diciendo que – vino a dar vida y vida en abundancia- podrían contener la esencia de una vida que hasta hoy hemos dejado pasar? Después de todo, sus palabras fueron para los que ya tenían vida ¿es que acaso hay otra vida?

Quizá si exploramos y profundizamos más en su mensaje nos encontremos que tiene que ver con nosotros y con lo más cotidiano de nuestra vida.

Hoy, que generalmente es un día de reflexión porque termina la vuelta al sol y comienza de nuevo, quiero recordarte a vos que te animaste a leer hasta acá, que Jesús no es una historia bonita de un tiempo remoto, Jesús es un presente continuo que tiene que ver con este momento, con cada momento, que Él es en todo, como todo es en Él, y por lo tanto la esencia de nosotros está en Él. Entonces este caos armónico, esta explosión ordenada tiene su origen y fin en él.

Pequeña audaz 

Había visto lo suficiente como para saber que los niños eran muy tímidos en esa aldea.
Pero ella no, se quedó en el camino y me miró fijamente. 
Hola- me dijo cuando me iba acercando.
Hola- respondí, sorprendido de su voz firme y su actitud. 
¿A dónde vas? Preguntó
Voy camino a puerta del cielo, y luego a la plaza, me dijeron que ahí venden comida. Es por aquí ¿verdad? 
Si, es por ahí, recto, señaló.
¿Cómo te llamas? le pregunté.
Marisbela
¿Marisbela? 
Si, me dijo.
Yo soy Jhonny.
Vi que su mamá la observaba, me sonrió. Sospeché que su mamá sabía que su hija es audaz. 
Adiós Marisbela dije, 

adiós respondió, aunque para mí se quedó más tiempo, la llevé en mi mente y quise retratar nuestro encuentro en palabras para no olvidarla.
3 de agosto 2017 

-Caminando por la Aldea Tiucoyg-