Hay algo

CEIBA4

 

 

Es que, al final… “no hay nada” -se decía tratando de consolarse-, talvez pensando que sería mejor que no hubiera nada… pero en el fondo, esas mismas palabras le dolían haciendo un eco trágico rebotando de un lado a otro. Es que no es fácil reconocer que no hay nada, cuando en el corazón lo hubo todo pensó sin querer…

En esas estaba nuestro amigo mientras descansaba en la raíz de una hermosa ceiba que parecía invitar al peregrino a tomar un respiro… cuando la formidable Pentandra que había escuchado su monólogo, con voz grabe dijo: Que poca visión tienen los humanos.

¡¡¿Desde cuando los arboles ven, oyen y hablan; y además, juzgan a los humanos?!! preguntó sumamente impresionado el joven.

Desde que tengo memoria -dijo muy serena la Ceiba-… <y si tuviera un rostro como el nuestro, habrías notado su sonrisa picara y traviesa consiente de la reacción de los humanos ante el asombro de escuchar un árbol parlante>. Movió sus ramas y prosiguió.

El tiempo suficiente como para notar, que además de su corta visión, tienden a perderse en su diminuto mundo, olvidando que la vida es un universo impresionante y complejo donde habitamos todos, donde todos tenemos un poco de todos, donde todos dependemos en cierta medida de todos, basta conocer una vida para saber que “hay algo”, ¿Cómo puedes entonces tu decir que no hay nada? ¿Cómo puedes además entristecerte porque en tu corazón hubo más de lo que hay en realidad? ¿Cómo puedes no valorar lo que hay?…

Te diré como y porqué…

Y comenzando desde la creación de las cosas, la creación del hombre, el momento en que Dios crea a la mujer, el modelo perfecto de la relación del hombre y la mujer antes de que los dos determinaran abandonar el plan divino, las consecuencias de tal decisión para ambos y la relación entre sí, hasta llegar al momento en que el Hijo de Dios redime en si mismo todas las cosas… en este profundo recorrido por la cosmovisión bíblica, con su voz grabe y la sabiduría de muchas generaciones de humanos la Ceiba declaraba cómo y porqué el ser humano ahora escribía las más tristes poesías y canciones de desamor y despecho y como incluso los más nobles sentimientos de amor estaban cargados de un egoísmo a veces imperceptible vestido de un romanticismo agridulce con las palabras mas hermosas y tristes al mismo tiempo.

Y el joven que escuchó atento cada palabra, solo tenía una pregunta: ¿Cómo puedo amar entonces?

Cuánto necesitamos al Creador para resolver esa pregunta contestó…

y antes de caer en su sueño profundo agregó: y la humanidad tiene acceso al Creador, puede hacer descansar su corazón en Él… y cuánto el Creador disfruta cuidar de su creación y caminar con ella cuando ésta abre su mente y corazón a Él.

¿Ahora ves porque digo que tienen poca visión?

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