La lluvia

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NOTA: Reproducir para leer. Leer despacio…

 

Me gusta la lluvia. Hay diferentes recuerdos de momentos con lluvia. Esos detrás de una ventana, esos mirando al cielo entre cerrando los ojos sintiendo la lluvia en la cara, esos mirando como caen las primeras gotas en el suelo seco, luego húmedo, luego en el agua, en la corriente. Esos momentos a la hora de dormir, cuando cae en la lámina, cuando el viento es fuerte, cuando no se puede dormir, cuando dan mas ganas de dormir, cuando se escucha tan cerca del oído, cuando es un susurro distante. Esas tardes de lluvia, esas mañanas, esas noches, esa lluvia con sol. Esa lluvia oscura y ruidosa.

Esa lluvia que trae alegría, esa que lava tristezas, esa que también alborota nostalgias y saca residuos de alguna desdicha escondida en lo recóndito del alma. Esa lluvia después de la sequía. Esa lluvia que trae esperanza. Esa que regó las cosechas a tiempo, esa lluvia que nos trajo el maíz, las verduras, la comida. Esa que dibuja sonrisas. Esa conversación bajo la lluvia. Esa lluvia que nunca olvidaremos.

Esa lluvia que arrasa los sueños, esa que nos recordó que nada es seguro. Esa que se llevó, las ganancias, la comida . Esa misma que arrasó con hogares. Esa que se llevó lo que siempre pensamos -nuestro-. Esa que nos dejó sólo una pérdida. Esa que se llevó las sonrisas. Esa lluvia de luto. Esa tarde triste y oscura. Esas gotas en sintonía con el llanto de adentro. Esa lluvia que nunca olvidaremos.

Nuestras vidas están marcadas con lluvias, adentro y afuera. A veces detrás de una ventana, seguros, las gotas caen afuera. Caen sobre el frágil vidrio que nos protege. A veces las gotas caen directo en el rostro, recordándonos la vida, dibujando sonrisas, a veces también, las gotas solo disfrazan el llanto, se confunden con lágrimas. A veces cae la lluvia en el descanso, y escuchamos en el ensueño. A veces nos despierta con lluvia una desgracia.

Las lluvias son parte de la vida. Hemos aprendido a predecir algunas. Otras nos llegan de sorpresa, cuando menos lo esperamos. En algunas ocasiones estamos preparados, y llueve, otras nos preparamos y no llueve, otras no nos preparamos y llueve, y así…

Qué hermosa hiciste la vida Señor. Qué hermosa la lluvia en la vida Señor. Qué hermosa la vida que trae la lluvia Señor. Qué bonitas las gotas que traen esperanza, y que bonitas aquellas que rompen la burbuja en que vivimos. Que precioso regalo la vida que hiciste Señor. Que bonita la lluvia que aún riega el suelo árido que hemos construido. Qué bueno que llueve a pesar de nosotros.

Qué triste que deformamos tantas cosas de su orden natural. Qué triste el asfalto que no permite un suelo con plantas, con flores. Qué triste que hayan lugares donde la lluvia ocasiona deslaves porque quitamos los árboles. Qué triste que regresemos del trabajo mojados, enojados con la lluvia. Qué triste que no podamos recibir una lluvia con manos abiertas. Qué triste venir en el tráfico por la lluvia en un día cansado. Qué triste esa inundación donde tantos mueren. Qué triste escribir estas líneas sabiendo que hemos perdido en el tiempo, la capacidad de disfrutar la humedad en el viento, las gotas cayendo, el frío, el agua. Qué triste que hayan mas quejas que alegría. Qué triste ya no vivir una lluvia, en algún lugar, con el sonido de fondo, en una buena conversación, detrás de alguna ventana, con un buen café, en una hermosa amistad, en esta vida tan única, tan solitaria, tan poblada, tan triste, tan divertida, tan… llena de vida, como gotas en una tormenta, como nubes que nos quitan el sol por momentos, para entender que la vida no es todo brillante, que lo oscuro no es sinónimo de maldad o tristeza, que tiene su encanto una tarde nublada, que la noche fría y lluviosa también es parte de esta vida que entendemos muy poco. Que tantas cosas se nos van de las manos, como ese momento donde la lluvia es muy fuerte, la calle se inunda, y solo tenemos la banqueta, y la pestaña de una casa para esperar el momento a cruzar.

Gracias Señor por la lluvia, por la lluvia en la vida, por la vida que trae la lluvia.

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Un comentario en “La lluvia

  1. A pesar de lo bueno y triste que trae la lluvia siempre será para reflexionar sobre nuestras acciones en la vida, porque lo que el hombre crea lo destruye y no es porque Dios lo quiera, si no que así lo queremos para nosotros. Gracias por esta inspiración.

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