Cuando recibás un no…

Cuando recibás un no,
comprendé que va más allá de ser rechazado/a,
porque el mundo no gira en derredor tuyo,
porque cada quien anda un camino
y gira en orbitas distintas.

Cuando recibás un no,
estás recibiendo la imposibilidad de un si,
no solo por ella o él, también por vos.
Comprendé que un sí o un no,
no está definiendo tu valor.

No recibís un no por tus defectos,
y un si por tus virtudes.
Se recibe un sí o un no,
y esto no agrega, ni quita,
ni hace más, ni hace menos.

Vas a sentir rechazo con un no.
Esto es así, y ojalá
experimentaras por lo menos una vez,
la imposibilidad de dar un si,
no a una persona que de entrada no,
sino a una que si,
pero no,
sin saber porque no…
para que así vivieras un poco
de los misterios del amor…

Vas a sentir dolor con un no.
Y ojalá entendieras también el dolor
de perder algo valioso
ante la imposibilidad de dar un si,
como quizá,
esté pasando al otro lado.

Guardá luto por un no,
no evités el dolor,
porque perderás
la oportunidad de entender un poco más,
la riqueza del amor.

Un no te recordará
que tus deseos más profundos,
no son órdenes que debe cumplir el destino,
que el universo
no conspira en favor de nada, ni nadie.
Que tus oraciones más honestas
también reciben un no.
Que aún (lo dudo)
si tu amor fuera el más noble y sincero,
puede ser rechazado,
y esto no es injusticia.
Un no te mostrará lo egoístas que podemos ser.

Un no te mostrará también, como amamos
por gracia, y recibimos por gracia el amor.
Te permitirá ver la fortuna,
lo inesperado y lo sorprendente de un sí.
Que tus deseos más profundos
apuntan más allá de un sí, o un no.
Un no puede enseñarte mucho sobre amar.

Cuando recibás un no,
no se borran las virtudes que observaste,
tampoco los momentos hermosos que viviste.
Un “no”, sigue siendo una amistad.
No se llega a un “no” que duela tanto,
sin haber pasado por las cosas
más hermosas.
Un “no” es entonces un montón de cosas
bellas en el camino.
No seas injusto/a borrando todo el recorrido.

Cuando recibás un no,
sino has perdido la capacidad de percibirte,
vas a ponerte vulnerable,
vas a ver desfilar tus inseguridades,
van a nacerle flores a todos tus defectos,
vas a mirarte desde el ojo cruel
de sentirte rechazado/a…
no habrá pues, momento más oportuno
para mirarte tal cual,
en el fondo,
y crecer, y renacer…

Cuando recibás un no,
sabé también,
que vas a tener la tendencia
de mirarte víctima.
Que con tus inseguridades
vas cargar al/a otro/a
echando las flores
de todos tus defectos.
No seás injusto/a.

Sé prudente pues,
en distinguir lo tuyo,
llorá si hay que llorar,
sin culpar,
es que nadie es victimario/a
de producirte tantos sentimientos,
sin que hayas consentido primero.

Y si alguna vez,
no sos vos el que da o recibe,
y la amistad te deja ver de cerca
al que recibe y al que da.
Por favor, no te metás,
en lo que no te importa.

Aprendé a guardar ese silencio solemne
del voto de confianza que tuvo
en vos un corazón
para mostrarse vulnerable.
No juzgués los misterios del amor,
sino en el silencio de tu más remota discreción.

Finalmente,
cuando recibás un no,
aceptalo con gratitud,
y dignidad.
Seguí andando tu camino,
porque un no,
también es un sí,
en el lugar que corresponde,
siguiendo tu camino.

Deseo pues,
que Dios te guarde,
y seas feliz,
viendo el horizonte,
aunque en lo confuso del momento
no se distingan los caminos.

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